Imagíname y vísteme con la ropa
con la que me viste reír la última vez,
con la camisa de cuadros, el pantalón
azul casi desteñido, las botas sucias.
Imagíname parado detrás del cristal
de la puerta de la casa donde
hablamos de miedos, pasados y canela,
durante calurosas noches eternas.
Imagíname tirando la tarta de cumpleaños
por el suelo de madera, pintando
de nata la alfombra, de rojo las mejillas.
Imagíname escuchando los mensajes
del contestador, leyendo las promesas
que se escondían tras el vaho
del espejo de un cuarto de baño.
Imagíname susurrando casi a gritos
clavando mi voz en los paisajes,
en los aviones, en los coches, en los meses,
en los bostezos de siesta de domingo.
Imagíname ojeando los periódicos
con noticias asustadas: titulares
afligidos. Imagíname con mares
en las grises cicatrices de los ojos.
Imagíname como pude haber sido
hace unos años, como seguramente no
seré dentro de un tiempo. Imagíname
más risueño, más paciente, más torpe,
más raudo, más valiente...
imagíname y háblame de ti.
viernes 16 de septiembre de 2011
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2 comentarios:
Me gusta mucho. Quieres una pequeñita pega? la última frase no. Sólo eso. Todo lo demás me parece lo mejor que has escrito.
María
Imagíname con estas heridas
con estas cicatrices
aún tiernas, aún latiendo
a pesar del paso del tiempo
y de las cervezas
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