miércoles 17 de agosto de 2011

Siroco

Como una tormenta violenta
así llegaste a mi vida.

Mojaste mis zapatos
y resbalé con tu sonrisa.

Fueron rayos tus palabras,
truenos fueron tus caricias mojadas,
y con agua y arena
empezó el otoño en mitad de primavera.

Ya no hubo mar en calma
ni noches de paz ondulada
desde que a mis brazos
llegaste del Sáhara.

Gritan tu nombre los barcos
y busca redención mi boca.

Te fuiste. Todo acabó.

Vuelven los marineros al puerto
vuelve mi amor al desierto.