Como una tormenta violenta
así llegaste a mi vida.
Mojaste mis zapatos
y resbalé con tu sonrisa.
Fueron rayos tus palabras,
truenos fueron tus caricias mojadas,
y con agua y arena
empezó el otoño en mitad de primavera.
Ya no hubo mar en calma
ni noches de paz ondulada
desde que a mis brazos
llegaste del Sáhara.
Gritan tu nombre los barcos
y busca redención mi boca.
Te fuiste. Todo acabó.
Vuelven los marineros al puerto
vuelve mi amor al desierto.
miércoles 17 de agosto de 2011
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