se oxidaban fusiles en Córdoba
escribías con pluma y corazón
el pasado y el futuro
de tu andaluza nación.
Fuiste hijo y padre a la vez
de una libertad ansiada
de una historia verdaderaque renacieron a aquel sol
/ que todo el mundo recuerda /
apareció primero por Antequera.
Viste a tanto niño llorar
viste a tanta mujer esperar
/ bajo la solana /
a ese marido que trabajaba
la tierra caliza de sol a sol
consiguiendo algo de pan
para al fin volver a casa
golpeando sus huesos,
golpeando su hambre,
contra las piedras de la calle.
El azul de las camisas
tiró abajo tu puerta
y la negra noche dejó
a tu cuerpo dormido
a un metro del camino.
Pero tu espíritu libre
vive en cada bandera que ondea
en cada cinturón blancoarropado por verde esperanza
que grita en tu nombre
“Andalucía para si,
para Iberia,
¡ y para la humanidad !
Luchaste hasta el final
con memoria y dignidad,
del sudor de los jornaleros
nacieron tus palabras
y de tu sangre derramada
han crecido mis versos.

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