13 agosto 2016

La luz, el viento y el destino

A Fidel Castro Ruz,
en su noventa cumpleaños.

¿Quieres ver una luz?
Yo te traigo el incendio de mil soles,
un destello de fuego, una gran bola blanca,
las palabras ardientes,
el filamento quebrado, pupilas
rasgando la oscuridad del lenguaje
y un fusil apuntando hacia la historia.
Yo te cambio la sombra
por las raíces de una luz valiente:
deja que tu futuro crezca bajo tus pies.

¿Quieres que conquistemos el destino?
Olvida entonces las cartografías.
Deja que el horizonte se mantenga
por detrás de tu espalda
conteniendo el camino recorrido.
Piensa un nombre y rellena con él los estertores
de las ideologías
y ponle un apellido
cuando huyas siempre de tu pensamiento.
Deja que sean mis manos culpables.
Déjame a mí la culpa.

¿Quieres saber del viento?
Pues nunca culpes a los huracanes
que arrancaron los tejados de casas
donde tú no has vivido.
Deja hondear miradas limpias de olivo verde
en el paisaje de la utopías
y no maldigas jamás a Fidel.

02 agosto 2016

Carta para un recién nacido

No nací para cambiar este mundo
que según va cumpliendo años, siglos,
se hace más obstinado y tenebroso,
ni tampoco nací para que mi nombre
luciera en placas sobre los granitos
de los obstáculos accidentados
que pueblan nuestras calles y paisajes.
No nací para llenar soledades,
sino para vivir la mía propia
y sufrir el devaneo violento
de las edades, las promesas rotas,
los desengaños y quizá disfrutar,
sin conciencia de eternidad, algunos
momentos arrebatados al triste
destino ineludible de ser hombre.
No nací para vivir arrastando
sueños o frustraciones. No nací
para llenar papeles ni relojes,
ni aprender un lenguaje que no usar
cuando la educación le vence al verbo
en la batalla de las sociedades.
No nací para dejar huella o dar
consejos que abaraten las fronteras
que existen entre amigos y enemigos.
No nací para cumplir los propósitos
que dejaron caer sobre mí como
una tormenta permite caer
un rayo sobre el árbol solitario.
No nací para la inexactitud
ni para permanecer en la gloria,
simplemente nací para mirar
dentro de tus pupilas y encontrarme
el mundo que soñé sin cicatrices.