miércoles 18 de mayo de 2011

Lo que dicta el corazón

Juan siempre tuvo una gran atracción por Clara. La conocía desde la adolescencia y fueron muchas las veces que él pensó que ella era la mujer de su vida. Nunca se atrevió a decirle lo que sentía, tampoco fueron juntos una tarde al cine, ni se besaron de madrugada en un portal. Clara estaba llamada a ser el amor platónico de Juan, pero desgraciadamente no era la chica popular de la que todos se enamoran; sólo él, quizá algunos pocos más, se había fijado en ella.

Y pasaron los años, y quizá por el miedo al rechazo social, creyendo él que lo iba a haber, o quizá porque pensó que con una chica tan impopular no iba a ser feliz, Juan dejó escapar a Clara. Ella desapareció de su vida y él empezó una relación con Inés, una chica rubia y muy atractiva físicamente. Cuando llegó el momento se casaron y tuvieron un par de hijos, pero Juan nunca sintió que estuviera enamorado de Inés; además que casi a diario seguía pensando en Clara.

Juan vivió una vida infeliz e indigna. Cuando ya era demasiado tarde se dio cuenta de que tenía que haber compartido su vida con Clara y no con Inés; había elegido a la mujer que era más popular, a la que gustaba a todos, en lugar de elegir a la que su corazón le pedía a gritos que eligiera.



Relatos pre-electorales (III).
Lo que dicta el corazón.

1 comentarios:

Marinero en Marte dijo...

El llamado "voto útil" es ese concepto que nos han inculcado para promocionar el bipartidismo actual, es una idea que nos han metido en nuestras cabezas para que hagamos uso de las urnas de una manera muy fácil: votas a uno para que no ganen los otros, o viceversa.
Fuera de ese "voto útil" se quedan los partidos pequeños, esos que tienen grandes propuestas y posibles soluciones, pero que nadie vota ya que no son tan populares (electoralmente hablando).
Este texto hace una llamamiento a que cada uno deposite su voto en el partido que, visceralmente, te arañe por dentro y te convenza.