Quedan quince minutos para que llegue el autobus. No hay nadie en la parada. Decido hacer tiempo caminando calle abajo. Miro los escaparates. Carteles de colores con grandes ofertas se clavan en mis retinas. Sonrio y me quedo embelesado mirando productos que no necesito comprar. La gente pasa a mi espalda, no veo sus caras ni sus sonrisas porque tengo la mirada perdida en grandes promesas comerciales que me hacen sentirme mejor pensando en lo bien que se vive en este país, en nuestra magnifica calidad de vida. Alguien me pide una moneda.
Vuelvo hacia la parada. El autobús acaba de pasar y tendré que esperar otros quince minutos. Relatos pre-electorales (II).
Perder el autobus.
1 comentarios:
Nos quedamos absortos mirando las ofertas y promesas electorales que nos disparan los políticos. Ofertas, como dice el texto, de cosas que no necesitamos.
Mientras tanto pasamos la vida sin pensar, sin mirar a la cara a la gente con la que nos cruzamos por la calle, sin conocer nuestras necesidades y las de los que nos rodean. Y así, sin pensar, absortos, perdemos las oportunidades de empezar el viaje, el cambio, a un mundo mejor: perdemos el autobús.
Publicar un comentario en la entrada