Hace un tiempo tres de mis amigos fueron a la misma entrevista laboral. Se trataba de Ricardo, Alberto y Miguel. Como en todos los procesos de selección, además de ellos, había unas cuantas decenas de candidatos optando al puesto de trabajo que se ofertaba.
Mis tres amigos habían hecho muchas más entrevistas de trabajo a lo largo de su vida, pero nunca habían sido contratados en ninguna de ellas. Nunca habían conseguido un trabajo. Nunca, por así decirlo, habían ganado.
Ricardo respondió con sinceridad a las preguntas que el entrevistador le hizo, presentó su curriculum con pelos y señales: indicando lo que había estudiado, explicando sus conocimientos y habilidades, defendiendo los porqués él era el candidato perfecto.
Alberto, sin embargo, no respondió a todas las preguntas que le hicieron. Además, en su curriculum vitae no venían reflejadas todas las titulaciones académicas que él tenía.
Miguel, por otro lado, el día de la entrevista se levantó de la cama un tanto apático. Llegó hasta el lugar donde había sido citado para hacer la entrevista, pero justo antes de llegar a la puerta se dio la vuelta y volvió a su casa.
Ambos tres siguen a día de hoy sin trabajo. No fueron contratados para aquel puesto. Cada sábado, cuando nos encontramos en el bar de siempre, Alberto y Miguel se quejan del mundo laboral, de cómo se sienten que están apartados de él y nunca tendrán oportunidad de tener un trabajo digno. Hablan de cómo siempre son otros los que ganan en la vida, los que tienen sueldo a fin de mes, mientras ellos, pobres mártires, están desempleados. Ricardo también se queja de no tener un trabajo, pero entre trago y trago de cerveza, se adivina en la media sonrisa de su cara que piensa que algún día, tarde o temprano, las cosas cambiarán y tendrá un trabajo.
Relatos pre-electorales (IV).
Entrevista de trabajo.
2 comentarios:
Si no dudamos cuál es la manera de conseguir un trabajo, ¿por qué dudamos de si entrar a formar parte del "juego" electoral votando o no votando?
En las elecciones, como en una entrevista de trabajo, podemos abstenernos y no ir a votar (como Miguel en la entrevista), votar nulo o en blanco (como Alberto en la entrevista) sin darnos cuenta que esos votos van a favorecer a los partidos mayoritarios, o votar al partido que creamos que puede satisfacer nuestras necesidades y hacer que cambien las cosas(como Ricardo en la entrevista).
Tú, como votante, decides.
Me ha gustado mucho este relato. Tiene la crudeza de la realidad, pero también con el dato pequeño de la vida. Enhorabuena por el Blog!
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