20 abril 2014

Ella es Madrid.

Llevo soñando contigo varios días
anhelando el reencuentro
de tus caminos y mis miedos
esperando el instante
en que pueda tumbarme
en la horizontal certeza del deseo.
Llevo unas horas preparando maletas
repasando el inventario de versos
eligiendo el flanco subterráneo
por el que al fin atacarte
con nocturnidad y alevosía.
Llevo sobre los hombros las dudas
de pensar si acaso el vendaval
ha arañado tus cabellos, o si el cielo
se ha tornado negro de tormenta
cuando has desplegado las calles
esta mañana contra la trompeta del amanecer.
Llevo las pupilas con agua, el sol
comiéndome por dentro, el rumor de las olas
erosionando mi teléfono, y tu voz
de atascos y horarios laborales esperando
a ser huésped de mi futuro inmediato.
Llevo apuntadas las coordenadas fugaces
en el destello de un suspiro, el papel
donde he escrito el nombre de mi barrio.

Llevo las ganas de quedarme por siempre
en tu patria de piel, cemento y promesas.

No hay comentarios: