04 mayo 2014

Madre, dime.

Madre, dime qué le han hecho a este día.
Que se empeña en lucir un sol radiante
de añoranza y repleto con el viento
de los teléfonos mudos que aguantan
el paso de los años y el temblor. ¿Qué
dijeron que había que celebrar con
desenfreno y lazos de celofan? ¿Qué
se puede empaquetar en una caja
vacía de cariño y de cuidados
como los que tú tanto regalabas?

Madre, ¿dónde quedó el dorado? ¿Dónde
la bisutería que el pasado año
rodeó tu belleza y tus pesares?
¿Acaso no están en el mismo cajón
donde guardas la infancia que gastamos
mis hermanos y yo entre tus dos manos?
¿Dónde está la mercromina curando
las heridas de unas piernas deseosas
de caminar los futuros? ¿Dónde está
el album de fotos en blanco y negro
que daban color a tus años dulces?
¿Dónde quedó la pubertad, las riñas,
los castigos y aquellas discusiones?
¿Dónde, madre, te escondes, si ya sabes
que siempre te encontraremos en nuestro
pecho? ¿Dónde el corazón compartido?

Madre, dime qué le han hecho este día.
Este domingo de mayo que tiembla
entre el sol que dibujas con esmero
en el cristal de todas las ventanas
y la luna cobarde que se acuesta
en la cuna de tus besos y buenas noches.

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