15 abril 2014

Hoy que Madrid ha despertado
con la música de un destello
tú te antojas lejana como un mar
repleto de horizonte.
Eres ausencia y banderas al viento
calles pintadas con las huellas
que dejaste en el recuerdo,
voces que te llaman, manos que procuran
tocar la piel de los sueños.
Hoy que Madrid despacio se encamina
a la fe y al silencio de la muerte,
tú sigues bailando entre las sombras,
con luz valiente en la memoria
separando el delirio del pasado.

Hoy que te añoré igual que siempre
vi al terror cruzando los brazos
y al riesgo mirándonos con desprecio,
pero tú tenías un corazón de centeno
entre los labios llenitos de ocaso
y la lavanda que dormía en tu vientre.

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