Ver el reflejo en el cristal del recuerdo
de un niño grande que apenas ha crecido
que sujeta una bandera, una bufanda, una ilusión,
una cara alegre, una mancha de agua en el sueño.
Ver al joven que conserva en el iris la admiración
de una alegría que puede ser pena o estallido
pero que siempre fue (y ha sido) perseverancia y empeño.
Ver en el reflejo del cristal de antaño
a un anciano que carga la maleta con la gloria del pasado
entre sus manos huesudas, entre sus anhelos con uñas.
Ver el baile de estrellas, las constelaciones de unos ojos
que brillan con lágrimas en el firmamento de este día.
Ver lo que siempre ha mirado, pero esta vez sin miopía,
sin desencantos, sin gafas manchadas de cuerpos rotos.
Ver la imagen perfecta en el vidrio de los años
una pareja que se besa como nunca se había besado
ver los abrazos de tela de araña, ver como se teje
un
jersey de poema.
Ver como se deshilacha el nunca en un para siempre.
Ver la alegría, la esperanza, el azar, la desdicha,
la arrogancia, la belleza, el silbido: la mentira.
Ver la gabarra, viento en popa, surcando los mares
escuchar el silencio de piratas millonarios
que desde la orilla hacen imposible el abordaje.
Ver a tanta gente que olvida sus problemas
ver este circo de payasos y leones, y aplaudir
hasta llenar de sangre las palmas, las yemas
de dedos que nunca tocaron el cartón piedra
con el que se construyó el techo
que es límite ya que nunca será cielo.
Sentir que respiras.
Respirar porque sientes.
Vivir que la luna te invita a una copa.
Pensar que el futuro pagará la próxima ronda.
Madrid, a 25 de mayo del 2012.
Final de Copa: Athletic - FC Barcelona
Gane el Athletic o pierda.
Hay calor más intenso que el del Sol. Hay cielos más hermosos que por el que vuelan los aviones. La felicidad de la gente está ajena a silbidos, Esperanzas Aguirres y demás factores.
Aupa Athletic.

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