El cielo se hizo nubes y gramola
un veinticuatro de junio maldito
cuando nos condenaron al delito
de apagar en Corrientes las farolas.
Teñimos del color de la amapola
la risa del primero de los mitos
se fue la blanca voz, se fue Carlitos
a cantar tangos al Barbas a solas.
Desde entonces quedamos con maltrechos
corazones y en noches de tormenta
resuenan truenos como bandoneones
relámpagos iluminan el techo
de este arrabal del mundo que lamenta
la ausencia de Gardel y sus canciones.

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