25 noviembre 2021

Romance Diego Armando Maradona

Sobre el cesped del estadio
reventaba un Sol terrible
en las gradas miles de ojos
buscaban lágrimas cuando
Cucciffo pasaba a Enrique
y se pararon los astros
las estrellas, los planetas,
tras un giro envenenado
Diego empezaba la historia.
Quien dijo que todo tango
es triste no estuvo vivo
el día en que en aquel campo
el bandoneón de la zurda
de Maradona callados
dejaba a los seis ingleses
que caían extasiados
ante tanto gambeteo
uno, dos, tres, luego cuatro
rodaba el balón sin pausa
entre los pies, bajo el rastro
de una imagen que perdura
en un eterno pasado.
Fueron cuarenta y dos toques
once segundos de teatro
baile de piernas, sudores
de un portero derrotado
que veía a la pelota
entrar mansa por el cuadro.
Estallaba la locura
en las puertas del parnaso
Diego Armando Maradona
en verde de sombra y claros
hizo el gol de todo un siglo
tras robarle a Dios la mano.


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