En la cartografía de otro cielo
has vivido orgulloso y desdichado
dictaminando el margen y los lados
que limitan el amor y los celos.
Has tenido la luz en un pañuelo
y lloraste los días bien parado,
en la rutina de ley del pasado
nunca quisiste darnos un desvelo.
Siempre al rebufo de aquella señora
iluminaste sin querer las caras
de esa gente que evitaba tu ocaso.
Te fuiste y me olvido de las horas
y es vulgar que quizá me preguntara
si en una letra habré fallado acaso.
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