26 julio 2018

Siempre veintiséis

De las revoluciones queda el romanticismo
y el aprender que siempre seguimos aprendiendo
del valor de otros hombres
de donde emergerá nuestro futuro
y las líneas manchando los papeles.
De las viejas fotografías queda
la luz en la ventana -los amigos-
hasta altas horas de la madrugada
vasos vacíos, cenizas y rones,
alguna mala cara
si se decían mentiras exactas
y todas las camisetas que llenan
la calle Atocha en días como este.
De la historia nos basta celebrar nuestros daños
apaciguar los dientes
del rencoroso que muerde con saña
para que sangre por siempre la herida
y seguir siempre andando adelante
con los pies llenos del polvo pasado
y la mirada limpia con el agua
de las tormentas del conocimiento.
De las viejas revoluciones queda
la verdad de la vida.

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