28 mayo 2018

Lluvia y Feria del libro

Quizá cuando esta lluvia se termine
-tormenta inesperada de relojes-
volvamos a encontrarnos casualmente
paseando por el parque de los libros.
Mientras buscamos el título exacto
de una vieja novela, o la firma -telón
de terciopelo- sobre aquellos versos
que alguna vez nos hicieron llorar,
nos veremos de frente, con más años y sueños,
y tú no tendrás aquel vestido rojo
ni yo la misma mueca en la sonrisa.
Pero conservarás tu nombre y la luz
resbalándote por la piel. Tus manos
serán aquellas manos y tu lengua guarida
de la dulce memoria. Volveremos a hallar
junto al estanque tomando un café
las ganas de aprender a sonreír
(de nuevo) y recordaremos la última
vez que llevabas el vestido rojo.
Quizá tu casa a cinco minutos,
quizá los taxis, quizá los recuerdos,
quizá tu cuerpo y el mío, quizá
el deseo termine por pintar
en el cielo disculpas de colores.
Quizá termine entonces la tormenta.
Y quizá dejaremos de mirar
el reloj y el naufragio de este tiempo.

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