Al padrino de la "Costra" Nostra.
Al pastor de gaviotas que tras el mar de esta sociedad
picotean la basura y la inmundicia.
A Mariano Rajoy.
Contaba la leyenda que había un castillo
lejos pero muy lejos del lugar donde estaba
el pueblo con sus casas en las que se habitaba
con hambre y con sudor a golpe de martillo.
Vivía en el lejano castillo un hombrecillo
que tras su barba blanca con pudor ocultaba
un bostezo terrible que usaba y engañaba
al pobre ciudadano que era tonto y pardillo.
Hablo de aquel famoso Reino de Corrupciones
del país de paella, sangría y pandereta
donde hurtó el ladrillo futuros y pesetas.
Y hablo de aquel nefasto gallego presidente
que jamás hizo nada y no dio soluciones
tan solo criticaba a apuestos pretendientes.
Han sido años oscuros de rabia y de vergüenza
que ya por fin acaban. ¡Adiós al sinvergüenza!
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