12 julio 2015

No todo va a ser llorar

Mi querido Manuel
voy a dejar la llave de estos versos
en el buzón de la tristeza para
poder abrir otra botella
de vino, otro abrazo, otra tarde...

A veces la pesadilla no está
dentro del sueño sino que comienza
cuando éste se termina
y abro mis párpados en el cerrar
de otros párpados, en la estrepitosa
soledad de este día.
¡Qué vacío será
el que subyaga a una vida tan plena!
Huérfano queda el mar
amarillo el humo sobre la voz
la barba de una vida
esconde una sonrisa.

Mi querido Manuel vendrás hoy a decirme
que a la calle del Pez el nombre habría
que cambiar pero yo sólo querría
quitarle el apellido a este silencio
que nos deja la muerte.
Volvamos, por favor Manuel, volvamos
a correr por las calles de la noche
con esta ausencia que nos acompaña
miremos las fotografías viejas
que tomamos una vez que Javier cantaba
en la misma ciudad
en la que tú cantabas.
A nuestra risa traigámosle el eco
de un escenario y la perseverancia
de la rima, el secreto culpable
de todas las palabras que ahora vuelan
a ras de cielo.

Hoy que me hubiera gustado leer
Los versos del capitán me dedico
mi querido Manuel
a escribirte esta carta
que no espera respuesta porque viene cargada
de preguntas y dudas sobre el torpe homenaje
que se podría hacer luto del calendario.
Quizá una canción pueda ser recuerdo perfecto
y terminemos cantando en tu casa
con la guitarra en mano
y la amistad brillando en las pupilas.
Porque, Manuel, ciertamente no todo
va a ser llorar.

¡Hasta siempre Krahe!

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