Me has llevado a tantos lugares
a ríos, ciudades, veredas y mares
sin tan siquiera levantarte de la silla.
Me has regalado consejos y sonrisas
a cada paso que he dado en mi vida,
desde los primeros
cuando me tropezaba con las paredes,
del pasillo de casa,
me caía y lloraba
y tú me refugiabas
en tu falda
o en tu blusa de seda verde,
hasta los últimos
lejos de tus brazos sedientos
de abrazos y secretos
pero cerca
muy cerca
de tus palabras de aliento.
Me hice mayor buscándote las arrugas
y sólo encontraba muecas de alegría
que era la risa en la comisura de tus labios
siluetas como rayos de tormenta
junto a tus ojos marrones cálidos.
Te ví salir de casa
cada mañana
camino del trabajo, de la rutina,
de la fábrica, de la oficina,
y te ví entrar en casa
cada tarde
casi siempre cansada
camino del hogar, de la otra rutina,
todo el peso de la familia
sobre tu espalda.
La nieve caerá en tu melena
y bajo hojas secas
guardaré tus besos de madre
mi tambor de juguete
tus alas de ángel
mi futuro, mi pasado, mi presente.
1 comentario:
Eres un grande, Gonza. Y solo los grandes hacen poemas como este :)
Publicar un comentario