Se está levantando aire y aún estamos lejos de casa. Esto no es lo que soñamos. Todo ha sido un error. Se está acumulando la arena en nuestros zapatos y las piedras en nuestros bolsillos. Ninguno de los dos recuerda el nombre de la última gasolinera donde sonreiste por última vez. Preferimos mirar el alquitrán de carreteras sin rumbo que mirarnos a los ojos. Preferimos sudar el cuero del asiento del Ford que sudar nuestros males juntos. Esto no es lo que soñamos. No sabemos qué año es, y calcular el mes en el que estamos es como intentar medir la fragilidad del agua del mar, tan eterna, tan leve. Ya no veo el brillo en tus ojos; aquel brillo de aquella mirada que tenías el día que me dijiste: "¿nunca has pensado en huir al sur para empezar de nuevo?". Ya no queda brillo, ni magia, ni ganas de besarte. No eres la misma. No soy el de antes. Todo fué un error; un error de lógica formal: huir al Sur puede implicar la pérdida del Norte.
1 comentario:
El norte es lo que pierdo yo cada vez que te miro.
Publicar un comentario