16 noviembre 2008

Piedras contra tu ventana

Como dice la canción, me dí cuenta de que es demasiado corta la vida. Y me empezó a doler la cabeza de tanto pensar qué coño será de nosotros cuando caigamos y otros ocupen nuestro lugar, también como dice la canción.
Entonces no quedó otra que clavar los pies en la acera y, sin decir cómo ni porqué, besarte como si el mundo se fuera acabar esa misma noche. Como si no existiera el pasado. Como si el futuro fuera un invento a mitad de precio del Corte Ingles (sección Complementos).
Me quedé clavado. Sin poder moverme. Por el frio o por los nervios. Era Gran Vía y el mundo se quedó clavado a la par que yo. Hasta el camión de la basura quedó parado en mitad de la calzada. El tiempo era efímero y yo un prestidigitador en potencia. Los leones escapaban de sus jaulas y Osasuna perdía en San Mames.
Como dice la canción, ahora es la felicidad la que lanza piedras contra tu ventana. Ayer fui yo. Mañana quién sabe qué pasará. Y es que lancé tantas piedras contra tu ventana como cristales rotos hubo en la habitación contigua.

1 comentario:

strange dijo...

ala! que bonito gonza! algún un día un tio me escribirá algo así de bonito. y por supuesto no sabré apreciarlo y me aburriré y le dejaré...pero eso es otro cuento que ahora no viene al caso.

besicos