07 enero 2008

Suicidio al reves

Llevaba esperándola tanto tiempo, que ya apenas me acordaba de aquel día en el que la ví por última vez. Ese día los pájaros volaban de una manera diferente sobre el campanario de Barajas. Las flores de las rotondas aguantaban impunes a las heladas nocturnas, y adornaban de una manera inusual la ciudad. El aire era una mezcla de perfume y aroma de felicidad. La gente se arremolinaba ante espantapájaros de plástico. Y los perros ladraban al unísono algo que se parecía a aquella canción de ese cantautor de barba roja y sangre de terciopelo. Mi organismo y el mundo guardaban cierto equilibrio osmótico.
Entonces me paré delante de aquel escaparate. No era el Zara, ni El Corte Inglés, ni tan siquiera Galerías Píquer. Estaba en la calle Bailén, sobre el puente Segovia. Tenía la mirada perdida en los tejados. No miraba la casa de campo. Ni buscaba un edificio en particular. Ni trataba de encontrar un horizonte, libre de ladrillos y hormigonera, pendiente de ser recalificado como urbanizable. No. Sólo miraba, y te soñaba a ti en alguna de esas ventanas, tendiendo la ropa, o llegando a casa después del trabajo, o bostezando ante una taza de café por la mañana. Entonces recordé a toda esa gente que, antaño, usaba el puente Segovia para dejar de soñar.
Disfruté de ese, mi pequeño suicidio al revés, durante unos segundos y proseguí mi camino.

7 comentarios:

Rodolfo Serrano dijo...

Es de los paisajes más sobrecogedores y bellos de Madrid. Toda esa extensión que se ve desde el viaducto hacia el poniente.
Maravillosos los suicidios al revés que son vida.
NB. La calle Tabernilla es esa que dices, la que enlaza con Aguila. Lo que pasa es que Tomás cierra pronto o no abre. Pero esta casi esquina a Mediodía, al lado de otra taberna que se llama J.Blanco.

Marga dijo...

Esos paisajes y personas que te reconcilian con la vida son como dices, suicidios al revés.

Anónimo dijo...

Si te mueres, te mato.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

No conozco ese paisaje, pero los hay por todos lados. Esos que te reconcilian, te hacen recordar e incluso inflar el alma.
Me ha gustado.
Saludos

Nosotras mismas dijo...

Me ha gustado mucho tu texto.

Un abrazo

strange dijo...

jo, desde luego, bren y tú, y tú y Bren sois de un ñoño....aunque la verdad es que a mi me gustaría que alguien me escribiera cosas tan bonitas...pero sólo un rato, que yo me canso pronto de los chicos buenos.........besazos hermoso mio.

Juliiiii dijo...

Algo así como rebobinar, jejeje.

Un saludo