Sobre tu lengua guardas
las palabras de las viejas canciones
y en tu silencio adivino
otra tarde en aquella terraza de La Latina
mirándonos a los ojos, apagando cigarrillos,
decidiendo si el viento
era un aliado o una disculpa
para aprender a rezar en tu portal.
Sobre tus treinta años
quizá alguno más
-si me dejas a mí quitarme los pesares-
se apoya la estela de los aviones
el continente que se retoca el pelo
frente a los escaparates
el país con su rímel del pasado
la familia llorando en la madrugada
o el viaje, con destino pero sin trazado,
por las carreteras donde se confunde
el amor con la necesidad: el yo con el nosotros.
Sobre la historia de tu vida
quedan los hilos del descosido de tu silencio
-alguna adivinanza: cinco besos-
y sobre las servilletas de bar algunos versos
que se escapan del recuerdo
cuando el viento se declara enemigo
y ya no escucho tu risa
tras el paisaje de una mañana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario