10 marzo 2017

Sábanas limpias

Entre la sangre que emana
de tu vacío existencial de mujer
y el rubor de adolescente tardío
que escondo para empañar los espejos
hemos podido salvar otra noche
creyéndonos herederos de un verano
agotado en nuestras piernas.

Sé que has cerrado los ojos
cuando me he levantado de la cama
y lo sé porque al abrir
la ventana he sentido tu silencio
escapar al trajín de la avenida.
He querido saltar a recoger
tu silencio de la calle
pero sabía que un grito
me ataría al balcón de la impotencia.

Hemos querido ser vida
y se ha quedado la muerte en las manos
de la recepcionista del hotel.
Ya no sabemos apenas
besarnos ni sentir el aire frío
cuando arden nuestros cuerpos de aprendices
en la hoguera de las sábanas.

Ojalá libre de nuevo el domingo
y tenga el dinero exacto
para poner otro nombre
en ti y otro pecado en mí.