26 diciembre 2016

Bingo

Dejemos al azar de la avenida
el tono silencioso de llamadas
del teléfono violento que cada
Navidad con tristeza se suicida.

Dejemos que determine la vida
qué sujeto sucumbe a la manada
qué cicatriz quedará abandonada
en el éxodo de sangre en la herida.

Dejemos señalado el cero seis
uno y miremos la tormenta blanca
con azules urgentes que atraviesa

unos labios diciendo no tardéis.
Dejemos a la suerte que se estanca
en un carton letal sobre la mesa.

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