con su eléctrico fulgor rompe el cielo
de este final de mayo.
El corazón al vuelo
en este barrio con los pies en el suelo.
De sangre las camisas
blancas se tiñen rojas de mil zarpazos
estertores con risas
alegrías en plazos
paciencia y fé contra los batacazos.
Expulsados del sueño
quedan once contra doce, maldita
esa suerte del dueño
que con su sucia guita
le roba el aire a la gente que grita.
A las armas, Vallecas,
a las armas del fertil sentimiento
que con gargantas secas
gritaremos al viento
vamos rayito: siente nuestro aliento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario