Al final nos hemos terminado cansando
de salir por las bares del centro
donde viejos amigos nos esperan
con ojos de reptil, apostados en la barra
mirando sin ganas a la misma camarera
que en más de una ocasión les quitó
las ganas y las promesas.
Al final nos hemos terminado cansando
del futbol los domingos por la tarde
del cine los miércoles de lluvia
del café, del tabaco, del amor
de los minutos de espera frente a un portal
con el motor del Ford en marcha.
Al final nos hemos terminado cansando
de todas aquellas costumbres
que compartiamos
sin llegar a nombrarlas vicios.
Al final nos hemos terminado convirtiendo
en fulanos
en proxenetas del tedio,
del conformismo, y del deber
que supone
levantarse cada día para ver
sin ánimo de mirar
la misma calle solitaria.
2 comentarios:
...Afortunadamente, existen seres como tu... que nos cuentan historias que nos vuelven a dar ganas de ver con otros ojos.
(eso de "proxenetas del tedio" wooowwww! tre-men-do!)
Bien señor Marinero en Marte, muy bien!
Al final, uno siempre se cansa, no de ser persona, ni de estar vivo. al final llega el final y con el el cansacio, el tedio de no ver su mirada.
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