Cuando me encuentre leve de equipaje
camino al juicio de la última luna
sin desconsuelo expondré pecados,
la intrínseca razón del masculino,
los males del lenguaje, los errores
del momento vivido por la herencia
contaminada de la lluvia sucia.
Cuando desnudo frente al gran poder
escuche el filo de nuestra verdad
la cabeza pondré bajo la espada
en mis dos manos buscaré la sangre
y estarán limpias -libres de la culpa-
pero me declararé no inocente
ya que sobre mi espalda pesa el tiempo,
sobre mi lengua dormida reposa
todo el silencio. Y en las calles muertas
vivirá para siempre tanta ausencia.
Nunca seré el donante de costillas
pero sí cómplice de las heridas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario