06 marzo 2016

Paradoja del zapatero o canto a la libertad

Al preso número 8719600510.

Érase una vez que era un vulgar zapatero
que a las botas ponía adornos y lengüetas
de los sucios zapatos arreglaba las grietas
y cosía sandalias con palabras y esmero.

Érase una vez que era del discurso un obrero
de la pura dialéctica el viento y la cometa
bailante y orgullosa, también quizá indiscreta,
un hombre condenado al pozo al agujero.

Érase una vez que era el amigo del odio,
que supo de aquel débil zapatero angustiado,
por no saber andar en su camino recio

condenó al triste olvido del laurel y del podio
al vulgar zapatero que casi lo soñado
pudo perder en garras de ignorancia del necio.



Moraleja:
Contra todo pronóstico aquel buen zapatero
nunca olvidará el sueño sobre la voz de un pueblo.

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