Para Rocío Alijas.
Esta ciudad de miel y cemento es una trampa
para cazadores del deseo, un alud
discursivo en la diáspora de una juventud
que huye de la fuente de la risa por temor
a no crecer. Esta ciudad es el corazón
donde hemos elegido iluminar nuetras almas.
Y el frío de estas calles refugio de mil labios
nos azota con fuerza y nos odia sin reparo
cuando una mancha de tristeza cae sobre el mapa
de nuestros días y confunde las coordenadas,
las latitudes, los destinos... y los espejos
donde nos miramos se empañan con viejos miedos.
Por eso contra el frío y contra Madrid debemos
huir de la tristeza espantar todos los cuervos
vencer soledades quemar todos los otoños
y saber que seremos dúctiles y dichosos.
1 comentario:
:)
qué bonito, Gonzalo...
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