01 marzo 2013

Cena de amigos


Vente esta noche a cenar que estoy cocinando un atardecer
como aquel que clavamos en el pecho. Te espero con las ganas
de volver a agarrarte de las solapas, y mirar en lo obsceno de tus
pupilas para verme reflejado. Observa que bonita es la esquina
del tiempo en la que nos sentamos para pringarnos las manos
con palabras sin sentido. Deja que te peine el pelo, y olvida
el azufre de mis errores.  Respira en la línea del horizonte.
Y si quieres ahógate en la certeza de que ninguna
cercanía es lejana.  Camina siempre erguido, la cabeza
alta, viento en las huellas que nunca dejaron las suelas
de tus zapatos. Luz de luna es la sombra de tu recuerdo.

Vente esta noche a cenar, pero no tardes, que me quema
este poema entre los dedos. Maldigo los sentimientos
que nunca supe dejar explotar en la flor de mis labios.
Vente a mi casa y siéntate a mi lado, ya verás como al final
acabamos tumbados en el colchón de la visco-elástica AMISTAD.

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