Aristóteles, la tragedia griegasigue en tu legado bastante viva
o quizá esté muerta en definitiva
como la sociedad marchita y ciega.
Aristóteles, ya nadie te entrega
el aplauso, ni la peyorativa
crítica a tu obra, porque en rotativas
hablan de un pobre viejo que se pega
un tiro en la sien frente al Parlamento.
En plena plaza Síntagma, la cuna
de la democracia helena, el lecho
de un cuerpo vencido, muerto, sangriento.
Aristóteles, ¿dónde la fortuna
de un sistema con leyes sin derechos?.
Leyendo la noticia del suicidio de Dimitris Christoulas
(4 de abril del 2012)

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