06 octubre 2012

Que hablen los nadies



Mientras sopla el viento en el pentagrama
del pan de los pobres, a nuestras casas
sólo llegan las campanas de duelo:
muerte anunciada de quien no pudieron
defenestrar con mentiras de hierro.
En este país las palomas blancas
ramas de olivo comen encerradas
en jaulas fabricadas con promesas,
y cuervos al parecer los que vuelan
en el cielo de quince primaveras.
Que hablen los nadies que tienen nombre
pero que antes nunca tuvieron ni soles,
ni lunas en un futuro sin flores.
Que hablen los condenados al silencio
y aúpen, una vez más, a aquel que recio
puso palabras, escuelas, criterio,
igualdad, a aquel que arde en el incendio.
Que hablen los que contados por millones
nunca vieron un bolívar o un colegio.

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