13 julio 2010

La brisa de la noche
el ocaso en un parque
edificios que agonizan
luces amarillas
deshabitamos las calles
desaparcamos los coches.


Entre tu casa y la mía
tan sólo tres centímetros
puertas que se cierran
lenguas de seda
reventamos el taxímetro
hipotecamos la alegría.


Amanecer de madrugada
el Sol entre paredes
renacuajos que agonizan
caricias infinitas
coloreamos los claveles
escondemos la mirada.


La brisa de la noche
entra por la ventana
el amor y el derroche
saltan de la cama
un secreto se rebela
entre tu negra melena.

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