Aquella mañana no había nada de lo que él quería bajo el árbol de Navidad. Tampoco había juguetes como antaño cuando era niño, ni el típico frasco de colonia que, de unos años a esta parte, recibía siempre como complemento de los regalos. No encontró un sobre con su nombre escrito en boli y dinero en el interior. Ni tan siquiera había un saco de carbón para denotar que había sido mal chico. No había nada de eso.
Él se había quedado sólo y, a diferencia de otros años, ella no le había colocado, cuidadosamente, los regalos bajo el árbol.
Asi que se encendió un cigarrillo y se dispuso a escribir en un papel una carta tardía a los Reyes Magos. Y ahí escribió las cosas que él se encargaría de conseguir para si mismo a partir del día siguiente.
En esa carta escribió:
Queridos Reyes Magos,
Este año querría pediros las siguientes cosas para mi. Querría pediros, lo primero, un portaretratos, donde pondré la foto que nos hicimos el día anterior a que ella me dejara para siempre, y asi, de esta forma, con este recuerdo, dar por cerrada aquella relación.
Luego querría pediros que me traigais la mejor de mis sonrisas para conseguir enamorar a esa nueva mujer que ha tomado sitio en mi vida. Querría pediros un bote de caricias que posar sobre su espalda el día que al fin ella duerma en mi casa. También querría pediros un nuevo juego de sábanas para empaparlas con su sudor. Querría pediros amaneceres dulces y sabrosos atardeceres entre sus brazos. Querría pediros un jersey de cuello alto para ir al trabajo, un jersey que tape en mi cuello sus mordiscos de pasión.
Querría pediros tantas cosas que la lista sería interminable, como interminable se me hizo el tiempo que pasé llorando la marcha de mi último amor, y como interminable se me está haciendo la llegada de mi próximo amor.
Muchas gracias por todo.
Atentamente,
un ex-corazón roto
2 comentarios:
hola marinero, ya tenia mucho sin pasar por aqui.
Que tal toas las fiestas? espero t hayan gustado, te mando un abrazo desde mexico.
Que hermoso post, la verdad a veces la melaconlía nos abre las puertas para reflexionar, ademas de q tiene un toque un tanto triste, pero a la vez esperanzador , que en realidad me gusta.
A mi vecina le han traido un vestido de Blancanieves...Creo que lo voy a incluir en mi carta del año que viene, á ver si se portan mejor que este año.
Tú no quieres uno de tortuga ninja???
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