03 noviembre 2008

El amor suele ser dificil (5)

El quinto amor de Fabián llego una noche de finales de Octubre en un bar de copas. Él había salido de trabajar tarde, y coincidiendo que la última estación donde tuvo que hacer ronda fué Tribunal, aprovechó para ir a tomar una copa antes de ir a casa. Estaba tan cansado y tan harto de todo que ni tan siquiera se quitó el uniforme de trabajo, en fin, era tomar una copa y a casa.
Entró en el primer bar que pilló de camino. Era ese que hace esquina, ese que le traía tan buenos recuerdos de canciones ochenteras, canciones que él escuchaba cuando aún era chaval y la vida era más fácil y bonita. Cuando él entró en el bar se quedó paralizado del estupor: todo el mundo iba disfrazado. Fabián no recordaba que era 31 de Octubre y que las tradiciones americanas se habían asentado en este país de una manera ilógica.
Se sentó en un taburete al final de la barra y se pidió un Ballantines on the rocks. Mientras bebía y fumaba se le acercó una mujer disfrazada de Bruja y le dijo:
- ¡Ey tio! ¡Qué gran disfraz! De guardia de Prosegur... eso si que dá miedo. Buen disfraz si. Y por cierto, que me pongo aquí a hablar.... ¿cómo te llamas?
- Fabián, pero esto no es un .....
Y ella le empezó a besar. Fabián no tuvo tiempo de decir que lo que llevaba puesto no era un disfraz, que él pasaba de Halloween, que le parecía vergonzoso que una tradición americana se asentara en este país.... La verdad que Fabián tenía muchas cosas que decirla, pero era ante todo un caballero, y si ella había empezado a besar él sólo podía, como buen caballero, continuar ese beso.
La verdad que no hablaron más en toda la noche. Él conoció antes su lengua que su nombre. Y tan sólo paraban sus lenguas para beber un poco, y las únicas palabras que pronunciaron aquella noche fueron las que le decían al camarero para pedir una copa detrás de otra.
Pronto se hizo de día y por la calle de La Palma se podía ver a un guardia de Prosegur y a una bruja desmaquillada hacer eses y chocar contra los coches aparcados. Y justo cuando ella estaba parando un taxi para dos, Fabián estaba vomitando entre dos coches. Ella nunca le dijo su nombre, ni tan siquiera le dijo un "chao, nos vemos". Ella se montó en el taxi y él vagabundeo por las calles hasta encontrar otro taxi que le llevara a casa.
El amor suele ser dificil cuando hay garrafón de por medio.

1 comentario:

Rachel dijo...

Este Fabian siempre anda igual... ¿ cómo es posible que siempre le salga todo tan mal? Aunque mirándolo bien , que una desconocida se le ponga a besar así sin más puede considerarse buena suerte....o quizás no. jaja
Sigue contándo historias de Fabián que son muy interesantes.
Un Beso,
Raquel