Aquella rumba de Los Chichos retumbaba en mi cabeza durante la tarde del sábado. No podía dejar de tararearla con el puño en alto y el corazón entre algodones y caladas de tabaco de liar. Hacía sol y un musico callejero regalaba abrazos a los presentes. Él estaba joven y revolucionario como siempre. Sonriente y feliz. Polémico y honestamente coherente. Él ya estaba cerca de casa y la gente asi lo hacía saber. Ha sido mucho tiempo pénsandole y por fin nos hablaba como el amortajado que se quita la benda con un golpe de media verónica. Me encendí otro cigarro y sonreí feliz. Me alegraba por él. Por mi y por todos. Bienvenido dije y empecé a cantar: "...libre, libre quiero ser, quiero ser quiero ser libre..."
1 comentario:
A mi también me gusta mucho esta rumbita. Cada vez que la escuho me dan ganas de fugarme....no sé donde pero fugarme.... jejeje
Un Saludo,
Salud.
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