Él coleccionaba soplidos de arena entre los dedos de los pies. Intentaba atrapar sueños de otros con un cazamariposas viejo y con esparadrapos. Solía volar una cometa los viernes en el parque y besaba a las estatuas de las fuentes como si fueran la chica de sus sueños. Nunca fué el más guapo de la clase, ni fué elegido campeón en ninguna competición de baraja. Vendía boletos de lotería caducados en la esquina calle Jose Martí con Aviación Española. La única vez que comió todas las uvas en Nochevieja se despertó con dolor de cabeza en una tarde de Agosto. Hablaba con las palomas de la plaza mayor sobre el Euribor y los tipos de interés y mantuvo una relación de amor-odio con el arbusto más sexy del parque del Oeste. Conseguió malvivir con una pensión vitalicia de 346euros al mes y unos informes que ponía en Arial tamaño 12 "LOCO". Tuvo una vida diferente a las que estamos acostumbrados a ver, ni mejor ni peor, sólo diferente. Dicen que estaba loco, pero creo que es el tipo más cuerdo que conocí. Él fué yo. Él fué tú. Él fué cualquiera. Él.
1 comentario:
hola!
Pues m encontraba x aqui y me encontre con una entrada en verdad muy buena, yo siempre he dicho que todo tenemos algo de locura y entre esas personas entro yo, el mas loco es quien no lo acepta, bueno epero no t molete mi intromeción, pero me parecio intereante tu blog.
Saludos
Publicar un comentario