El segundo amor de Fabián llegó cuando él tenía 26 años. Una noche en una discoteca conoció a Miriam. Él bebía Four Roses con cocacola y ella cualquier cosa que fuera gratis. Justo antes de la sexta copa, cuando iban camino del cajero más próximo, él se dió cuenta de que se estaba empezando a enamorar de aquella mujer.
Ella trabajaba en un supermercado de Legazpi. Cada tarde, puntual, Fabián la esperaba en la puerta y paseaban hasta su casa. Así durante tres meses. Al cuarto mes ella ya vivía con él y con su madre.
Fué una relación preciosa, pero una fría mañana de Noviembre, Fabián se levantó y Miriam ya no estaba allí. Ella se había marchado con su recien obtenida tarjeta de residencia, el portátil de Fabián y los tapetes de ganchillo de la madre de éste.
El amor suele ser dificil cuando hay visados de por medio.
2 comentarios:
Joder, pobre Fabián...Anda que vida más trágica no la hay.
Le has comentado a Silvia lo de este blog??
Le iba a gustar..
Besis
que sabinista me ha sonado esta entrada! je je
saludoss!
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