
Creo que nos perdimos la pista
pespuntamos calcetines roidos
y pusimos acordes a una canción de Sabina.
Encontramos tesoros en cuerdas vocales
y verdades en mentiras consonantes.
Un tipo tocaba el acordeón en las calles de Edimburgo
y entonces la ternura se hacía mensaje
y mi corazón se encogió debido a
a la humedad escocesa
al calor de Cuenca.
y entonces la ternura se hacía mensaje
y mi corazón se encogió debido a
a la humedad escocesa
al calor de Cuenca.
Buceamos a pulmón los lagos del norte
y tiramos piedras romanas contra tus ventanas
y así, colgados de tu verja morada
gritamos a tres vientos tu nombre.
Meamos en los zócalos de Segóbriga
y en el acrópolis hicimos botellón de Rondel
aquella vez
/ que guitarra al hombro /
nos conocimos en Madrid.
Recuerdo que estornudamos,
cantamos, reimos y charlamos
y aún a ratos
toco mi guitarra desafinada
sentado en un banco del Retiro
tumbado en la hierba de tu facultad
o soñando entre las sábanas de mi cama.
Seremos los añicos de una pedrada en el quinto coño
y estos son cuatro versos descosidos para un roto...
y estos son cuatro versos descosidos para un roto...
..... ¡¡ felicidades loco!!










1 comentarios:
Y tanto que estornudamos. Aquella tarde no podía hacer más frío, los dedos dolían tanto que apenas podíamos tocar.
Un abrazo ENORME.
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