jueves 15 de enero de 2009

felices 23






Creo que nos perdimos la pista
y aún así, no nos dimos por vencidos
pespuntamos calcetines roidos
y pusimos acordes a una canción de Sabina.

Encontramos tesoros en cuerdas vocales
y verdades en mentiras consonantes.

Un tipo tocaba el acordeón en las calles de Edimburgo
y entonces la ternura se hacía mensaje
y mi corazón se encogió debido a
a la humedad escocesa
al calor de Cuenca.

Buceamos a pulmón los lagos del norte
y tiramos piedras romanas contra tus ventanas
y así, colgados de tu verja morada
gritamos a tres vientos tu nombre.
Meamos en los zócalos de Segóbriga
y en el acrópolis hicimos botellón de Rondel
aquella vez
/ que guitarra al hombro /
nos conocimos en Madrid.

Recuerdo que estornudamos,
cantamos, reimos y charlamos
y aún a ratos
toco mi guitarra desafinada
sentado en un banco del Retiro
tumbado en la hierba de tu facultad
o soñando entre las sábanas de mi cama.

Seremos los añicos de una pedrada en el quinto coño
y estos son cuatro versos descosidos para un roto...
..... ¡¡ felicidades loco!!

1 comentarios:

alakazaam! dijo...

Y tanto que estornudamos. Aquella tarde no podía hacer más frío, los dedos dolían tanto que apenas podíamos tocar.

Un abrazo ENORME.